El está conciente de que volverá de donde regresó.
La pregunta no es ¿hacia dónde?, ni ¿cuando? ó ¿como? sino... ¿por qué?
No confíes en mí, no pierdas tu tiempo en mí (...) no me conozcas, no me juzgues y no mires hacia donde estoy ahora. Porque donde ahora me ves, dejaré de estar y me convertiré en algo más.
Yo no padezco ni sufro. Yo gozo de personalidades múltiples. Creadas, no... transformadas, sí (expresiones de mis otros yo). No es una condición psicológica y no tiene un tratamiento psiquiátrico; simplemente aprendí a hacer de la tragedia, de la soledad y de la locura mis grandes amigas y me siento bien con ello.
Estoy feliz, y mientras pasan los días siento que las manecillas del reloj son cada vez mas filosas. Segundo a segundo, gotas de sangre destiladas se precipitan hacia mis manos (del cuello hacia la punta de mis dedos, es un camino singular), atravesando mi piel, marcándola y dejando el recuerdo de un número concreto: 21.
Pasan los días de aquí hasta San Juan y vivo en la noche. Taciturno, la demencia se apodera de mí, pero en vez de disminuir y afectar mis capacidades las está alterando. Tal vez estoy descubriendo lo que siempre busqué y es el por qué de mi sentir tan extraño o simplemente tengo algún episodio de alucinaciones.
-Todo está en tu cabeza- dijo Walter Wizzy, sí... ese payaso bastardo con su delgada e indeseable figura; traje azul con lunares verdes, labios rojos delineados con negro, piel blanca y un sombrero negro en vez de pelo... típica nariz roja, y demás detalles multicolores en su atuendo. Sin olvidar, claro está, su diabólica inspiración de la cual emana un sentimiento de perdición e incertidumbre.
Mademoiselle Carson (Margaret Violet Carson) es la señora que vive enfrente, enseguida de la tienda de rubras y artesanías. Cuida y disfruta de su sencillo pero variado jardín; que en esencia no deja ver más allá de lo que aparenta, pero todos sabemos que se oculta dentro de varias máscaras y espectros...
-Misterioso caso inusitado- diría yo, no?... Continuemos.
Nació el 27 de noviembre de 1951. Blanca cabellera lacia y de claros destellos, francesa por naturaleza, cantante, pianista y pintora ocasional... viuda, con 2 hijos en el cementerio (los trenes no son de lo más seguros, en especial si se dirigen camino a Praga), mujer solitaria (por no decir "abandonada"), pero sabe vivir bien y ser feliz. Sabia anciana, que esta al servicio de los necesitados... ella siempre tan generosa y compasiva.

Me encuentro de viaje en Venezsia... Au Revoir
Continuará...







